Entrecerrar los ojos, dolores de cabeza, alejar el celular para leer… Estas son las 8 señales más comunes de que necesitas lentes y qué hacer si te reconoces en alguna.
Muchas personas usan la vista forzada durante meses sin saberlo. El cerebro se acostumbra, el cansancio se vuelve normal y el dolor de cabeza se le atribuye al estrés. Por eso conviene conocer las señales de que necesitas lentes: suelen aparecer poco a poco y es fácil pasarlas por alto.
En esta guía te contamos las 8 más comunes, qué suele haber detrás de cada una y cuándo es momento de hacerte un examen visual o de ir directo al oftalmólogo.
Cuando entrecierras los ojos, reduces la entrada de luz y el ojo enfoca un poco mejor, como el diafragma de una cámara. Si lo haces para leer los letreros, la pizarra o la pantalla de la televisión, es probable que tu ojo no esté enfocando bien por sí solo. Es una de las señales más típicas de miopía o astigmatismo.
Un dolor de cabeza que aparece por la tarde, después de leer o de trabajar en la computadora, y que mejora al descansar, puede ser por esfuerzo visual. El ojo trabaja de más para compensar una medida que no está corregida. Mucha gente no relaciona ese dolor con la vista.
Ojo: si el dolor de cabeza es fuerte, repentino o viene con otros síntomas, no lo atribuyas a la vista y consulta a un médico.
Si cada vez estiras más el brazo para leer los mensajes o la letra pequeña de las etiquetas, es muy probable que sea presbicia, la llamada vista cansada. Suele empezar alrededor de los 40 años y avanza de a poco. Es un cambio natural del ojo, no una enfermedad, y se corrige con lentes para cerca o con lentes multifocales.
No distinguir la placa de un carro, el número del bus o las caras de las personas al otro lado de la calle es una señal clara. La visión borrosa de lejos suele deberse a miopía y muchas veces avanza sin que lo notes, porque se compara con cómo veías el mes pasado y no con cómo deberías ver.
Ojos cansados, ardor, lagrimeo o sensación de arenilla después de horas en la computadora pueden tener dos causas que a menudo van juntas: una medida sin corregir que obliga al ojo a esforzarse y el ojo seco por parpadear menos frente a la pantalla. Unos lentes con tu medida reducen el esfuerzo; y si pasas muchas horas en pantallas, conviene conocer qué hace de verdad el filtro de luz azul.
Si antes leías sin problema con la luz de la sala y ahora necesitas acercarte a la ventana o prender la lámpara, tu ojo está pidiendo ayuda. Con más luz la pupila se cierra y el enfoque mejora un poco, por eso la luz extra compensa lo que la medida no corrige.
Ver halos o destellos alrededor de las luces, deslumbrarte mucho con los faros de otros carros o sentir que de noche ves peor que antes puede deberse a una medida sin corregir, sobre todo astigmatismo o miopía. Un buen antirreflejo también ayuda a reducir los reflejos en la luna.
Si la visión nocturna empeora mucho con los años o ves todo como a través de un vidrio sucio, puede tratarse de cataratas: en ese caso, la consulta es con el oftalmólogo.
Los niños casi nunca dicen “veo mal”, porque creen que todos ven igual que ellos. Fíjate si se acercan mucho al cuaderno o a la televisión, si se frotan los ojos, si se tapan un ojo para mirar, si pierden la línea al leer o si les baja el rendimiento en el colegio sin otra explicación. Revisar su vista a tiempo hace una gran diferencia en su aprendizaje.
Las señales anteriores suelen resolverse con un examen visual y unos lentes bien hechos. Pero hay síntomas que no deben esperar:
Si no sabes a quién acudir, aquí te explicamos la diferencia entre optometrista u oftalmólogo.
Si te reconociste en alguna de estas señales, el primer paso es un examen visual. En Pupil te atiende un optometrista: medimos tu vista, te explicamos tu medida con palabras sencillas y te ayudamos a elegir la luna y el armazón que van contigo. Si ya tienes una receta reciente, también puedes enviarnos la foto y te asesoramos por WhatsApp; hacemos envíos a todo el Ecuador.
Y si durante el examen vemos algo que necesita atención médica, te lo decimos con claridad y te recomendamos consultar a un oftalmólogo.
Lo recomendable es una vez al año, o antes si notas alguna de estas señales. En niños en edad escolar y en personas mayores de 40, el control anual es todavía más importante.
No. Los lentes no debilitan el ojo: solo corrigen cómo enfoca. Lo que pasa es que, una vez que ves bien, notas más la diferencia cuando te los quitas.
Sí. Basta una señal que se repita, como el dolor de cabeza al leer o entrecerrar los ojos, para que valga la pena un examen visual.
Te lo explicamos paso a paso en nuestra guía para leer tu receta de lentes: esfera, cilindro, eje y adición.
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